domingo, 14 de octubre de 2018

Evita - Golpes que hacen fuertes

Maria Eva se dirigía sola en un taxímetro, presumiblemente hacia un encuentro con el dirigente Cipriano Reyes. Atravesaba la zona Sur cuando en circunstancias confusas, su presencia fue detectada - ¿Casualidad?, ¿una trampa? - por un grupo de antiperonistas, quienes se precipitaron sobre la mujer, injuríandola y golpéandola cobardemente.-
Nadie - ni el chofer del taxi - se acercó para ayudarla. Alguna versión ha dicho por ahí que fue ese anónimo taximetrista quien llamó la atención de los cobardes agresores sobre presencia de María Eva Duarte.
¿Que paso entonces? ¿Bajo la guardia María Eva? Ni por asomo. Con un mínimo de imaginación, uno la puede ver levantándose como puede del frío asfalto, el rostro magullado, el cuerpo dolorido, renqueando y sofrenando con entereza las lágrimas que pugnas por salir. Dándose maña para conseguir otro vehículo para segur con su tarea. Una suave luz, que el venía desde muy adentro, alcazaba para iluminarle el rostro. Acababa de comprobar en carne propia algo que ya sabía. Que los enemigos de Perón son sus enemigos y a la vez los de la Patria.-
Que sus agresiones tienen que ver con esos poderosos que ya desde muy pequeña conoció y para quienes los humildes no existen, excepto para trabajar por una horrenda retribución. Pero también comprueba que está llamada para designios mucho más altos y definitivos para la Patria.-

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