Rafael estaba agachado tratando de que las balas no le hagan daño, pero un proyectil ingreso en su cuerpo y le atravesó el pulmón; escucharon que decía “… no puedo respirar”, después de minutos de agonía murió. Una de las testigos de la muerte es Johana Colhuan, a quien un proyectil le paso de lado a lado por el hombro.-
Las balas de plomo autorizadas por Bullrich truncaron el futuro del joven, y derramaron lágrimas en toda la comunidad. En Capital Federal (al
enterarse del suceso) el aparato mediático se puso en marcha, y no solo hay
indiferencia, sino una justificación de la muerte de un chico de 21
años. Sí, hay una gran parte de la sociedad que justifica la matanza a sangre
fría, y por la espalda, de este enemigo construido por los medios.-
