martes, 5 de septiembre de 2017

El estigma de ser pobre:

Cuán diferente es el cuadro del pobre: cuanto más le debe la humanidad, más le niega la sociedad. Se le cierran todas las puertas, incluso cuando tiene el derecho a que se le abran, y si alguna vez obtiene justicia, es con mayor pena que con la que otro hombre obtiene gracia. Una de las razones de lo anterior es que desde el gobierno de “Cambiemos” junto a todas sus fuerzas de seguridad, con el aval de alguna parte de la sociedad, tienen internalizado y estructurado el clasismo y el racismo. 
En la mayoría de países que tienen gobiernos neoliberales donde el capital manda, se criminaliza la pobreza, así como el color de piel y la pertenencia a alguna etnia. En algunas ocasiones llegan al gobierno fuerzas políticas progresistas pero emanadas de las clases acomodadas, empresarios con buena conciencia, profesionistas o clases medias que buscan sacar a sus países del atraso, pero que dentro de sí llevan los viejos prejuicios contra la plebe.
 En realidad no son gobiernos del pueblo y, por tanto, muy en el fondo siguen sosteniendo que los pobres son, o bien ovejas a las que hay que conducir o potenciales delincuentes a los que hay que contener. Parece que los ricos, los blancos, los privilegiados que gobiernan, lo hacen a favor de intereses en los que el odio, el exterminio, el destierro y la exclusión de los pobres es política pública fundamental. Lo más grave es cuando en la gente humilde permea la ideología del oligarca y hace suyo ese odio, reproduciendo la semilla que lo genera: la ignorancia del otro, el temor y la estigmatización que genera el consenso social, que luego utilizan los gobiernos para ejecutar acciones fuera del marco de derechos humanos. 
A la pregunta: ¿cuál es la principal forma en la que se discrimina a las personas pobres? En respuesta podemos decir que son: el trato humillante; el pago menor por trabajo igual; señalamientos por la apariencia y forma de vestir; la negativa para entrar en algunos lugares, obtener empleos y oportunidades, servicios públicos y acceso a la justicia, entre otros.
Todo esto es el resultado de una política económica equivocada, la pobreza tiene su mayor y más grave expresión en la existencia de poblaciones callejeras. Jóvenes en su mayoría, pobres entre los pobres, son ahora el blanco no de una política de inclusión y justicia social, sino de acoso, hostigamiento e incluso persecución por parte del Gobierno Nacional.
Son víctimas de discriminación, desaparición forzada (Santiago Maldonado), trata de personas, detenciones arbitrarias, tratos crueles e inhumanos, juicios injustos y desventajosos (Milagros Salas). Esto es el indicador más revelador de la degradación de nuestras instituciones. 
El desprecio y desinterés que las Autoridades Nacionales tienen por las poblaciones originarias, su plena convicción de que estas personas no tienen derecho a habitar la zona… …“¿y quién les dio permiso de vivir allí?” Lo próximo es que a los marginados les pregunten: … “¿y quién les dio permiso de morirse de hambre?” Quedó resumido en la frustrada reunión que tuvieron la Ministra Bullrich y Garavano junto a los organismos de Derechos Humanos, por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
Ing. Fabián Adente D.N.I: 20.248.494 24 agosto 2017

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